Cómo reconocer a un asesor incompetente

Pedir la ayuda de un asesor o consultor no solamente es común en las PyMEs, sino también necesario. Existen temas que pueden resolverse con mayor efectividad con la intervención de un tercero, ya sea por su especialización en el tema, ya sea por su imparcialidad al diagnosticar y recomendar soluciones.
Por ello, en el mercado empresarial abundan asesores o consultores dispuestos a “ayudar” a las PyMEs. En internet, por ejemplo, las ofertas por estos servicios son vastas. El punto fino radica en elegir acertadamente a la persona que efectivamente podrá ayudar a tu Negocio para conseguir los resultados que estás buscando.
Para evitar que te sorprendan, hay que estar atentos y reconocer algunos personajes que representan a los asesores indeseables o incompetentes. Revisemos algunos ejemplos:
- El Charlatán: habla mucho y escucha poco. Tiene más respuestas que preguntas y querrá venderte la idea o el modelo en boga. Lo menos que le interesa son los problemas o necesidades de tu Negocio.
- El Conceptual: antepone las ideas sobre la acción. Tiene gran habilidad en el manejo del Power Point, pero sus propuestas son poco aplicables a la realidad. Habla del qué pero nunca del cómo ni del cuándo.
- El Académico: puede ser un investigador o un profesor de tiempo completo sin experiencia en el mundo real. Su currículo escolar es vasto e incluso ha publicado sus investigaciones. No conoce la realidad de las PyMEs y trata de aplicar soluciones de libro de texto.
- El Metódico: habla un lenguaje muy técnico. Insiste en hacerte entender cuál es su manera de trabajar. Explica la metodología que utiliza, pero nunca dice qué resultados o beneficios tendrá tu Negocio.
- El Improvisado: recientemente perdió su empleo o acaba de titularse. Ofrece servicios muy especializados, por ejemplo, cómo construir un FODA, cómo aplicar una reingeniería o una metodología de lanzamiento de nuevos productos. No le importa si requieres o no de sus servicios, quiere venderlos a toda costa.
- El Mago: ofrece beneficios inimaginables a una tarfia bajísima y sobretodo con poco esfuerzo de tu parte. Ante un cuestionamiento serio, explica que él tiene una fórmula mágica y secreta que te hará muy rico. Después del titubeo inicial sólo hay que recordar que no existen fórmulas automáticas para resolver problemas ni para hacer dinero.
- El Coyote: ofrece caminos extremadamente fáciles para conseguir algún permiso o licencia de gobierno o para tramitar y obtener un crédito. Mucho cuidado con estas personas, pues la mayor parte de las veces están violando la ley y se aprovechan de tu buena voluntad para meterte en un círculo de corrupción.
- El Irresponsable: es el más común de todos. No es capaz de responder a sus compromisos: llega tarde a las citas, las entregas son a destiempo, el trabajo final es muy diferente al acordado y –lo peor- es que su descaro es deslumbrante. Ciérrale la puerta de inmediato, antes de que te haga perder tiempo y dinero.
Cabe señalar que los personajes pueden tener personalidades múltiples y presentar estas características combinadas.
Por otro lado, un asesor o consultor efectivo presenta cuando menos las siguientes características:
- Entiende oportunamente los retos de tu Negocio. Sabe diagnosticar y escuchar.
- Define con claridad las necesidades y/o problemas. Se distingue por su capacidad de síntesis y sabe adaptar la teoría a la realidad de tu Negocio.
- Sus recomendaciones incluyen el detalle del plan de acción. Describe el cómo y el cuándo, considerando las capacidades reales del Negocio y de tus empleados.
- Se comunica con un lenguaje sencillo y directo, describiendo claramente los beneficios esperados para tu Negocio.
- Se compromete con los resultados. Su responsabilidad termina hasta que las soluciones se ejecutan.
- Su intervención es perdurable. Las soluciones que implanta tienen impactos positivos en el mediano plazo, tanto en los resultados de tu Negocio como con las personas.
Seleccionar a un asesor o consultor no es una cuestión menor, hay que asegurarse de que está comprometido con tus retos y tiene la capacidad para ayudarte a conseguirlos. Por ello, es recomendable además de revisar varias opciones y comparar las propuestas (y personalidades), pedirle referencias de sus clientes y hablar con ellos para validar que quedaron satisfechos.
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Fernando Gomez-Moncada E.
20 Jul, 2009
Qué buen artículo. Justamente leí en cnnexpansión la recomendación del Presidente y director ejecutivo de Google: Eric Schmidt sobre la necesidad y los mitos de la asesoría.
El recomienda evitar el ego de “¿Qué puede saber un asesor sobre mi negocio que no sepa yo?”.
Continúa: “No tiene que ser tan bueno como tú, tiene que observarte y hacer que des lo mejor de ti. En el contexto del negocio, un asesor no es repetitivo, sino alguien que ve las cosas con otros ojos, te describe la situación en sus palabras y discute el enfoque del problema contigo.”
Artículo completo: http://www.cnnexpansion.com/actualidad/2009/07/02/eric-schmidt-contrata-un-asesor
Jonathan Albarrán
9 Ene, 2010
Excelente artículo y sus dos comentarios creo que se explicaron las características de forma clara y concreta, como un buen consultor.
Solo agregaria a la clasificación que en el personaje del “Coyote” falta decir que al aceptar a éste y su corrupción también siempre está involucrado un personaje interno en la organización que no es de ninguna manera “El cliente”, sino más bien un personaje que dice representarlo; entonces “El cliente” real es quien debe tener cuidado de contratar a “El coyote” y también al personaje interno que lo evaluó y seleccionó.
Y agregar una personaje más … que tiene relación con la corrupción y que nombraría como el “superamigo” aquel que por ser amigo de alguien… cree que puede dar un servicio de consultoría.